Hace dos días que iniciábamos, llenos de ilusión,
pero con cierta inquietud por su magnitud, este
tercer Congreso Internacional de Prevención de
Riesgos Laborales en Santiago de Compostela.
Hoy, podemos concluir,
que la exitosa celebración de este Congreso ha
convertido esta ciudad, durante tres días, en la
capital internacional de la prevención.
No nos conformamos con que el análisis y el debate
técnico sobre la seguridad laboral estuviese
presente en este recinto del Palacio de Congresos,
lo que, efectivamente, sucedió en grado de
excelencia.
Buscaremos las formas de difundir e informar de este
evento, sobre todo de sus contenidos y de sus
conclusiones, que acabamos de escuchar, para que
tengan presencia en nuestra sociedad.
Promocionar la prevención y dar el mensaje de la
necesidad de integrarla, como hábito de
comportamientos y valor de integración social en
nuestro quehacer diario.
Con esto, no sólo
hemos querido cumplir el lema de este encuentro
“aproximar las visiones de profesionales y
científicos en prevención de riesgos laborales”,
sino que asumimos la decisión firme de ir más allá,
aprovechando este Congreso para profundizar en la
necesidad de cambios a favor de la cultura
preventiva, como nuevo valor social, que forme parte
de nuestras creencias, actitudes y comportamientos
que hagan posibles los avances reales en el ámbito
sociolaboral.
Al mismo tiempo, y se
puede considerar una notable aportación de este
Congreso, valoramos la compatibilidad así como la
interacción positiva, entre la integración de la
prevención en las empresas y la competitividad de
las mismas: esto es un rasgo cara a la aproximación
de dos sensibilidades: la social y la económica.
Desde la Consellería
de Asuntos Sociais, Emprego e Relacións Laborais de
la Xunta de Galicia, que me honro en dirigir,
constatamos la calidad técnica de los ponentes y el
elevado número de participantes en el Congreso.
Estas circunstancias
beneficiosas nos permitieron a los poderes públicos
ejercitar, de una manera privilegiada, nuestra
función de promoción de la prevención y, en
definitiva, reiterar la necesidad de trabajar sin
interrupción y junto con los agentes sociales en la
lucha contra la siniestralidad laboral.
Permítanme, pues,
expresar mi más sincero agradecimiento a los que,
con la Xunta de Galicia, hicieron posible este
Congreso; así, mi reconocimiento a las entidades
colaboradoras y, de manera muy especial, e la
Universidad Politécnica de Cataluña, a Mutual
Cyclops y a Mutua Gallega, que me acompañan en esta
mesa.
Es altamente positivo
que este Año Santo Xacobeo nos reuniera a todos a
reflexionar sobre el derecho a la seguridad y salud
laboral.
Es realmente
beneficioso, en clave de integración y en la
reconocida diferencia, que en este acto de clausura,
compartamos mesa la Administración y los agentes
sociales, sentados entorno a algo que nos une más
que separa, una idea: la necesidad de prevenir los
riesgos en el trabajo.
Este contexto deja
patente que compartimos, tanto la creciente
preocupación y sensibilidad por la siniestralidad
laboral, como la necesidad de dar un salto
cualitativo para que la prevención se asuma como
consubstancial a la gestión empresarial y como la
única solución para la reducción de los accidentes
de trabajo y enfermedades profesionales.
El Gobierno gallego en
su voluntad de intensificar las actuaciones en el
ámbito de la prevención, pondrá en marcha, de forma
inmediata, el Instituto Galego de Seguridade e Saúde
Laboral, para dar una respuesta a los empresarios y
trabajadores gallegos más eficaz y eficiente.
Dos ideas son claves
en este órgano, una mayor coordinación entre la
administración laboral y otras con competencias
concurrentes, y la participación de los agentes
sociales en las políticas preventivas y en los
programas en Galicia.
Estoy segura de que
todos los congresistas estarán conmigo en que la
prevención no es sólo una necesidad legal sino y,
sobre todo, una necesidad social.
Hoy reivindicamos
juntos la adopción, frente a los riesgos laborales,
de unas políticas capaces de anticiparse y adaptarse
a las permanentes mutaciones de las relaciones
laborales.
Ahora bien, sin
lugar a dudas, quiero incidir en la necesidad del
estricto cumplimiento de las obligaciones
empresariales, de la debida cooperación de los
trabajadores y, como no, de la decidida intervención
de la Administración.
En las distintas
sesiones de estos tres días existió una pluralidad
de sensibilidades y de ponentes.
Tuvimos
intervenciones, desde la Agencia Europea para la
Seguridad y Salud en el Trabajo, hasta
universidades, profesionales de reconocido prestigio
del ámbito público y del privado, que enriquecieron
el debate y aportaron una visión integral de las
múltiples materias abordadas: preventivas, la
gestión, la formación, etc.
Gracias a todos por su
buen hacer y nuestro reconocimiento como integrantes
de la sociedad civil.
Para finalizar
permítanme reiterar mi agradecimiento a la
Universidad Politécnica de Cataluña, en especial al
Director del Congreso, a Mutual Cyclops y a la Mutua
Gallega, por su cualificada colaboración en el
Congreso, y que agradezco a sus presidentes que me
acompañan en esta mesa de clausura.
Sólo me resta expresar
mi más sincero deseo: que cuanto aquí se dijo y
deseó se consolide en realidades beneficiosas para
nuestros trabajadores y nuestras sociedades.
Y, reconociendo el
balance positivo de esta actividad, que tengan una
buena estancia en la ciudad del Apóstol que, sin
duda, también nos guiará en este Año Santo Xubilar,
por el camino más adecuado.
Y, sin más, declaro
clausurado el Tercer Congreso Internacional de
Prevención de Riesgos Laborales
Muchas gracias.
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